¿Por qué se desprendió uno de los parabrisas del vuelo de British Airways?

Algunos pasajeros supieron lo que estaba pasando. El pánico en la cabina podía sentirse en los pasillos del enorme avión azotado, junto a su piloto succionado casi por completo, a unos 630 kilómetros por hora.

“Pude ver un cuerpo colgando de la ventana”, comentó una pasajera, quien junto a otros en sus asientos temieron lo peor, a raíz de lo que sucedía en la cabina”.

“Una azafata que estaba parada cerca de nosotros, en la parte trasera del avión, comenzó a llorar. Pensé que nos íbamos a estrellar y comencé a rezar”, agregó otro pasajero a Press Association.

¿Cómo pudo ocurrir que un parabrisas se desprendiera en pleno vuelo? Todo tiene que ver con error humano en tierra, ya que un jefe de mantenimiento colocó unos tornillos de tamaño inferior en el parabrisas, lo que hizo que saliera volando.

En el informe aeronáutico que dio explicaciones de la situación, se destacó, entre otros puntos, que la capacidad del responsable en tierra “fue erosionada por su atención inadecuada, insatisfactorias prácticas laborales, el incumplimiento de las normas de la empresa y el uso de equipos inadecuados”.

British Airways dejó implícito un mea culpa, asegurando que “no había detectado la existencia de los estándares inadecuados utilizados por el jefe de mantenimiento de turno porque no monitoreaba directamente las prácticas laborales de los jefes de mantenimiento”.

Un jefe de mantenimiento colocó unos tornillos de tamaño inferior en el parabrisas, lo que hizo que saliera volando.
British Airways

El piloto de avión succionado que vivió para contar su odisea

La historia es impactante de principio a fin. En un inicio por sus características y en el desenlace, porque Tim Lancaster vivió para contarla, pese a que sus compañeros de tripulación creyeron lo contrario, antes que el vuelo BA5390 aterrizara cerca de las 8:00 de la mañana con los pasajeros y los tripulantes en estado de shock, pero a salvo, en el Aeropuerto de Southampton (Reino Unido).

Rogers, uno de los tripulantes que ayudó por momentos, a sujetar las piernas del piloto, lo dio por muerto, mientras ayudaba a sostenerlo con todas sus fuerzas posibles.

Lancaster estaba vivo, pero sumamente aturdido por los golpes que recibió contra el avión. Sujetarse de esa forma a la vida, lo llevó a relatar su odisea en un programa especial.

 

“Recuerdo que vi el parabrisas saliendo hacia afuera de la aeronave y luego desapareció como una bala en la distancia. Estaba consciente de haber salido hacia arriba. Todo se volvió surreal”, dijo a la producción canadiense denominada Mayday, frase que se constituye como una señal de socorro desde las cabinas de vuelo.

“Me acuerdo de estar afuera del avión, pero eso no me molestó tanto. Lo que más recuerdo es que no podía respirar porque la corriente de aire no me dejaba. Me di vuelta y pude respirar”.

Sin duda, la adrenalina del momento lo puso al límite, en todos los sentidos. No obstante, hubo momentos que su memoria clasificó para el olvido, por obvias razones.

“Me acuerdo que vi la cola del avión, el motor, y luego no me acuerdo de nada más. Mi memoria se detuvo en ese momento”, aseguró Lancaster.

En la cama del hospital donde se recuperó meses antes de su tribulación, yacen inmortalizados en una fotografía el piloto y sus compañeros de trabajo, quienes no soltaron en ningún momento, ni sus piernas, ni la esperanza de vida dentro del vuelo de British Airways.

Tim Lancaster y su tripulación en la cama de un hospital luego de sobrevivir a la succión en su avión tras la caída de un parabrisas
PA MEDIA / BBC