Afiliación a los 17 años

Adolescente discreto, con buenas notas pero sin ser extraordinarias, se afilió al entonces Frente Nacional (FN) en 2012, cuando tenía 17 años, seducido -dice- más por Marine Le Pen que por su padre Jean-Marie, fundador del movimiento que le acababa de pasar a ella el testigo.

Bardella, que nunca llegó a terminar su carrera en Geografía en la Universidad París IV-Sorbonna, sedujo a los dirigentes del FN por su historia en las ‘banlieues’ y, en 2014, lo nombraron secretario departamental del partido en Seine-Saint-Denis, donde la ultraderecha tiene una presencia marginal.

Un año después, pasó a ser asistente del europarlamentario Jean-François Jalkh. Ese mismo 2015, y sin haber cumplido los 20, logró su primer cargo público como consejero de la región Ile de France. Tras no lograr ser elegido diputado en las legislativas de 2017, pasó a ser vicepresidente del rebautizado como Agrupación Nacional.

En 2019, encabezó la lista del RN a las europeas de 2019, con una victoria por la mínima sobre la candidatura macronista. En 2020, comenzó una relación con una de las nietas de Jean-Marie Le Pen, Nolwenn Olivier.

 

Criticado por sus adversarios por ausentarse de forma recurrente de los trabajos de la Eurocámara, Bardella tuvo también que salir al paso por un reciente reportaje en la televisión pública francesa que revelaba su proximidad con las ideas de Jean-Marien Le Pen.

A finales de 2022, rizó el rizo al ser elegido presidente del RN, a propuesta de Marine Le Pen. La relación entre ambos ha sido objeto de debate pues, a pesar de las apariencias de sintonía, algunos medios han señalado la incomodidad de Marine Le Pen por el exceso de protagonismo de su pupilo.

“Tierra de islamismo”

El departamento de Seine-Saint-Denis, limítrofe con París, es el que tiene más extranjeros en Francia -la mayoría procedentes del Magreb y del África subsahariana-. Bardella creció en la ciudad de Saint-Denis, en la barriada de viviendas sociales de Gabriel Péri.

En la autobiografía que prepara, el político describe el lugar en el que se crió como “una tierra de islamismo, con vía abierta a los crímenes y a los tráficos”.

“Me dedico a la política por todo lo que he visto allí, para que Francia entera no se convierta en mi antiguo barrio. Lo que sucedía allí no era normal”, asevera.

 

A Bardella -hijo único- también le gusta evocar lo que le costaba a su madre, quien se separó de su padre, llegar a fin de mes. Sin embargo, conocedores de la historia del político acusan al joven de dramatizar su infancia y su adolescencia.

Durante la semana estaba con su madre, que lo matriculó en escuelas privadas, lejos de ciertas problemáticas que hay en los centros públicos de Saint-Denis. Y los fines de semana los pasaba con su padre, que era un pequeño empresario que vivía en una zona acomodada de la región de París.