El niño murió por un “cuello roto, y su cabeza estaba separada”, señaló la Oficina del Médico Forense del Condado de Clayton, Georgia, detalla CNN. La misma Oficina determinó que el hecho fue un homicidio.

El padre del pequeño reveló que él y su novia fueron engañados al momento del nacimiento, y que se les prohibió tocar a su propio bebé. “Solo queremos justicia para nuestro hijo”, expresó Taylor.