Compuesta por vapor de agua y cristales de hielo, la nube se eleva con los primeros rayos hasta unos 40 km de altitud, muy por encima de los 17 km del antiguo volcán. Los vientos la estiran hacia al oeste a una velocidad de 600 km/h, hasta alcanzar una longitud de 1.800 km.

El fenómeno no excede las dos horas y media, antes de dispersarse.