Varios de estos secuestros habían copado las portadas de los diarios internacionales y provocado conmoción a nivel planetario, en especial cuando a fines de febrero 279 muchachas adolescentes, de 12 a 16 años, fueron secuestradas y luego liberadas cinco días después en el Estado de Zamfara, en el noroeste de Nigeria.

Esta serie negra había comenzado en diciembre de 2020, con el secuestro de 344 chicos de su escuela en Kankara (Norte). Fueron liberados al cabo de una semana, tras negociaciones.

La multiplicación de estos secuestros hace temer un agravamiento de la desescolarización, en particular de las niñas, en estas regiones pobres y rurales que tienen ya los más elevados índices en Nigeria de menores que no van a la escuela.

Ante esta situación varios Estados han tomado la decisión de cerrar provisionalmente sus centros educativos y pensionados.